MI EMBARAZO Y PARTO ( II Parte)

Llegó el día, no podía estar más feliz y asustada al mismo tiempo.

Para confirmar que sí era el tapon mucoso, contacte a mi doctora en Venezuela y ella ratifica que ya estoy en trabajo de parto, cene y empecé a preparar a Leandro una pijama más abrigada, ropa, cepillo de dientes y juguetes lo más seguro pasamos unas noches en el hospital.

Mis dolores aumentaban rápidamente y empece a romper fuentes. De camino al hospital Leandro se durmió y me sentí más tranquila. No era la primera vez que asistía al hospital por lo que al informar que ya estaba en trabajo de parto y que estaba registrada el tiempo allí fue corto, llaman al maternidad y enseguida llega una linda enfermera con una silla de ruedas para mí. Los dolores ya estaba realmente fuertes y muy constantes jure que ya estaba lista solo de pujar y cuando me revisan no era así buahhhhh faltaba mucho me sentí triste, queria que todo pasara, pero habia una buena noticia y era que el bebé estaba perfecto y en posición, después de tanto dolor fue que me di cuenta que no era tan aguantadora como pensaba las contracciones estaban ganado esta batalla, así que pedí, mejor dicho implore la epidural peroooo a pesar de que ya yo tenía mi expediente médico allí él estaba en español y los médicos de guardia debían cerciorarse que todo estaba bien y por políticas del hospital debía firmar aprobaciones, consentimientos y otros formularios para seguir extendiéndome y colocarme cualquier anestesia, obviamente yo no quería nada de eso, lo menos que quería era ver un papel o escuchar una explicación, solo quería mi epidural y no sentir dolor.

Tuve que esperar que todo quedara claro, y firmado para recibir la epidural, y en ese proceso dilate otros centímetros más. Leandro dormía junto a mis gritos, y mi esposo me acompañaba recibiendo algunos apretones en las manos mientras pasaba los dolores.  Recuerdo sentirme sin fuerza y el llamarme con su carita asustada o más bien aterrada para preguntarme si estaba bien.

Al hospital llegamos a las 12 de media noche y eran las 5 y algo de la mañana cuando tenía la medida correcta para empezar a pujar, las enfermeras me explican como es el proceso y que en cada contracción debo pujar con más fuerza, cosas que entendí muy bien. A pesar de mis dolores me sentía segura porque había un monitor fetal que me indicaba que mi bebe estaba bien  yo podía seguir aguantando. Llega mi doctora especialista y empiezo la última fase del parto, no recuerdo cuantas veces lo hice, solo recuerdo que no tenía fuerzas y mi esposo estaba a mi lado apoyándome y diciéndome cosas lindas para que el bebé naciera, en una de esas el ritmo cardíaco del bebé empieza a bajar por lo que me informan que lo vamos a intentar por última vez con ayuda de algo como una ventosa y que de no tener resultado me haría una cesárea de emergencia yo no sé si me asusto mas saber que el bebé estaba en peligro o que me haría cesaría, recuerdo pedir a Dios que me diera fuerzas como un buffalo para pujar y así ocurrió puje puje y Luciano nació a las 6:22 de la mañana de un domingo. Mi esposo tuvo el honor de cortar el cordón y yo de tenerlo en mi pecho, justo en ese momento se levanta Leandro y el sale junto con su papá a conquistar chicas por el hospital, mientras Luciano y yo nos quedamos dormidos, agotados.

Nos despiertan pues ya tenemos habitación asignada, así que vamos a ella, el proceso de recuperación fue muy rápido, a media tarde me levante me duche, almorcé lo que quise (incluyendo una deliciosa torta de chocolate) no tuve necesidad de estar más de dos noches allí, ambos estábamos perfectos así que no había excusas para mantenernos.

Tuvimos dos visitas una linda amiga de mi abuela y de mi mami y unos abuelos que conocimos aquí, mientras en Venezuela todos nos felicitaban por videollamada.

Luciano solo dormia, dormia y dormia no hubo problema con el pecho lo agarro muy bien, en sus exámenes de visión, audición y hasta de glucemia por mi diabetes gestacional el salió muy bien, y como no habia motivo por el cual seguir en el hospital nos fuimos a casa, felices y enamorados con un bebé sano de 3.100 kilos de peso y 49 cm de largo.

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